Conflicto extendido
Las acciones mundiales registraron resultados mayoritariamente negativos la semana pasada, a medida que el conflicto en Oriente Medio entraba en su cuarta semana. Las acciones de menor capitalización, de valor y de mercados internacionales desarrollados obtuvieron mejores resultados, mientras que el índice Nasdaq Composite entró en territorio de corrección, con una caída de más del 10 % desde su pico en octubre de 2025. Los precios del petróleo crudo de West Texas Intermediate cerraron la semana cerca de los $99 por barril, el nivel más alto desde 2022. Como consecuencia, los precios de la gasolina en EE. UU. casi alcanzaron los $4 por galón, lo que supone un aumento de aproximadamente $1 por galón desde finales de febrero. Los indicadores de volatilidad tanto del mercado de acciones como del de bonos aumentaron a lo largo de la semana en medio de la incertidumbre.
Perspectiva del mercado
Los titulares de la semana pasada trajeron consigo esperanzas de una desescalada del conflicto, pero los mensajes contradictorios permitieron que el conflicto en Oriente Medio siguiera prolongándose y generando una gran incertidumbre entre los inversionistas. Esperamos que la volatilidad siga siendo elevada hasta que haya más claridad en torno a los esfuerzos de desescalada. Por lo tanto, creemos que los elevados precios de la energía seguirán siendo un factor crucial para la economía mundial. Dado que faltan varias semanas para la temporada de resultados, es posible que los inversionistas no retomen su atención en los fundamentos sólidos hasta que se alcance cierto grado de resolución del conflicto.
Gráfico de la semana
La semana pasada, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzó su nivel más alto desde comienzos del conflicto, siguiendo una tendencia similar a la observada en anteriores eventos geopolíticos.
El incremento de los rendimientos pone en evidencia que los inversionistas valoran actualmente el riesgo de inflación por encima del riesgo de recesión.
Es probable que la preocupación por el déficit estadounidense, relacionada con los posibles costos derivados del conflicto, y el temor a que el aumento de los precios de la energía se trasladen a la inflación sean los factores que están impulsando el alza de los rendimientos.